viernes, 21 de diciembre de 2012

¿FUTBOL BASE?



Sabido es que el fútbol, como juego y como deporte, es una importante fuente para la educación integral del niño y del joven. A través de su práctica tanto en el entrenamiento como en la competición, además de los aspectos técnicos específicos, se fomentan importantes valores humanos. Los técnicos implicados en el fútbol base, además de entrenadores deben ser educadores.
El deporte ha sido considerado tradicionalmente un medio apropiado para conseguir valores de desarrollo personal y social; afán de superación, integración, respeto a la persona, tolerancia, acatación de reglas, perseverancia, trabajo en equipo, superación de los límites, autodisciplina, responsabilidad, cooperación, honestidad, lealtad, etc. son cualidades deseables por todos y que se pueden conseguir a través del deporte y de la orientación que los profesores, entrenadores y familia le
den, siempre con el apoyo de todos los agentes implicados en él, de forma que estos valores se desarrollen y perduren en la persona y le ayuden a un completo desarrollo físico, intelectual y social y por añadidura a una mejor integración en la sociedad en que vivimos.

Hoy en día, en nuestro contexto social, no cabe duda de la importancia que la actividad física y el deporte, tiene en el desarrollo de la persona y el papel relevante que juega en la sociedad, lo que convierte al fútbol en una herramienta para avanzar en la integración social y cultural de los individuos, se trata de facilitar a muchos niños y jóvenes la posibilidad de aprender, practicar  y perfeccionar el deporte del fútbol como medio para la adquisición de un correcto desarrollo humano, gracias a una ordenada, metódica, racional y progresiva educación deportiva, física, psíquica y social de base. Sin olvidar, que para realizarlo, hay que adquirir en los entrenamientos, desde base, unos hábitos que formen al deportista en unos valores de convivencia y civismo sólidos para que le sirvan de inspiración en su proceder futuro en la vida. Para ello, han de colaborar muy expresamente los formadores, entrenadores, profesores y padres, para que en el futuro, los niños y jóvenes, sean responsables y desarrollen su personalidad de forma más equilibrada en beneficio de todos.
Hacer deportistas, sin descuidar en ningún momento, el concepto del fútbol entendido como un punto de encuentro, de amistad, de respeto y de libertad. Ha de considerarse el deporte como un medio de desarrollo de nuestros hijos y como un fín, donde el trabajo a realizar permita conseguir una formación integral que respete y favorezca la evolución del niño.
 En el fútbol base juega un papel muy importante el entrenador que desde su formación futbolística incide en gran medida en la formación del niño en el deporte, ya que, ha de saber inculcar, aunque la finalidad del fútbol es ganar, que el propio enfrentamiento de cada partido contiene grandes valores formativos, y que se tiene la colaboración de unos compañeros, TODOS, para enfrentarse deportivamente a unos rivales.
Los compañeros, por su ayuda, y los rivales, por su oposición, suponen niveles de desarrollo como ocurre en casi todas las facetas de la vida. 
 La humildad, la colaboración, el esfuerzo, el respeto (a los nuestros y hacia los rivales) y el espíritu de superación EN EQUIPO, son valores que deben marcar su vida deportiva, en contra del individualismo-egoísta y particular.

 Fabricar buenos futbolistas para formar y conseguir mejores personas.
 Este proceso de educación requiere una enorme dosis de paciencia por parte de TODOS, entrenadores, profesores, educadores y padres para NO llevar PRESION en la formación del niño. Todos, tienen un papel importante: inculcar entre los niños, el respeto a las reglas, compañerismo, deportividad, humildad, sacrificio, compartir y ayudar . Por el contrario, “ofender, fomentar la rivalidad extrema (sea individual ó colectiva) ó trasladar sueños frustrados” a los niños , es lo que hay que evitar.

Si ponemos “el ganar” como único fín, estamos perdiendo, porque la competición deportiva se convierte en campo extremadamente difícil al buscar “ganar, como sea” al rival. Hay que considerar “el ganar” como un medio para seguir mejorando, y reconocer los fallos, máxime, cuando se pierde ,que es el medio para “aprender”.

El entrenador debe estar satisfecho si al final de la temporada consigue que sus jugadores se han divertido y se han enganchado de una forma sana al deporte. Conseguir la UNION del grupo/equipo, sin individualismos-egoístas por parte de nadie, y , sobre todo, que TODOS son titulares y TODOS son reservas. El equipo son TODOS y, todos ganamos y todos perdemos.

La victoria y la competitividad deben y tienen que estar ahí, al igual que el respeto, la humildad y el compañerismo. Es el Club el que debe trabajar éstos valores de manera “íntegra” para que los niños dén, lo mejor de sí mismos, pero siempre desde el punto de vista de la Diversión y del Juego.

Por ello, ¡ hagámos nuestras reflexiones! : “Deportividad, fair play, Buenas Maneras y EDUCACION EN VALORES”.
    La práctica del fútbol supone una gran oportunidad para desarrollar lazos afectivos y permite potenciar en el niño el desarrollo de otros puntos de vista “ponerse en el lugar del otro” que es una habilidad difícil de desarrollar en otras esferas.
    Las consecuencias positivas de la participación en el fútbol base tienen más que ver con la calidad de las relaciones sociales que se producen en el contexto deportivo que con la competición en sí misma.
    Pero también puede ser des-educativo generando en los niños imágenes distorsionadas del deporte y el ejercicio, hasta llegar a incorporar conceptos de sí mismos como personas incapaces para la práctica deportiva, valoración que podría hacerse extensiva a otras esferas de la vida.
    El trabajo en equipo se basa en 3 elementos:
    Confianza, Cooperación y Compromiso
    Para conseguir estos objetivos cada elemento del triángulo deportivo: Jugador-Entrenador y Padres deben estará alineados con los deseos de los niños: Jugar para divertirse.

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